CEPILLOS FACIALES: ¿REALMENTE FUNCIONAN?

Actualizado: 7 de jul de 2020

En el mercado existen muchos tipos de cepillos faciales, los de cerdas sintéticas o naturales, los de silicona, los eléctricos, los manuales, etc. Muchos ofrecen la verdadera limpieza del rostro, combatir los puntos negros o atenuar manchas y arrugas pero… ¿Qué hay de cierto con eso?

Si bien ofrecen una mejor limpieza que la convencional, no es imprescindible tenerlos. Por sí solos, no eliminan los puntos negros y menos ayudan a atenuar manchas y arrugas. Con esto no quiero decir que esté en contra de los cepillos faciales, solo quiero aclarar que prefiero mil veces que mis pacientes gasten en un buen limpiador (el adecuado para su tipo de piel) que en un cepillo facial de varias velocidades.


Si van usarlos, deben tener en cuenta que su uso es estrictamente personal. Deben limpiarlos y secarlos después de cada lavada, sobre todo los de cerdas, ya que al mantenerse húmedos, se puede propiciar un ambiente perfecto para el crecimiento de hongos y bacterias. También deben ser cambiados de forma frecuente. No aconsejo usarlo más de una vez al día ni aplicar exfoliantes con ellos ya que pueden llegar a destruir el manto hidrolipídico de la piel.

¿Quiénes NO deben utilizarlos?

Definitivamente no están indicados en pacientes con acné activo, rosácea y piel sensible ya que puede empeorar el cuadro.

Existen muy pocos estudios independientes que demuestran que SI hacen una limpieza más profunda y estos estudios recomiendan su uso en patologías muy específicas como dermatitis seborreica; en otro estudio se demuestra que podrían llegar a tener algún beneficio en ciertas personas (pero no pueden concluir si justifica o no usarlos ya que el beneficio fue mínimo y fue realizado solo en 10 pacientes). En conclusión: Instaura bien una rutina de limpieza y cuidado facial y luego cómprate tu foreo.

Dra. Catherine Córdova Médico Dermatóloga

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